
Parece ridículo que un gobierno que se supone democrático haga oídos sordos de esa manera al conjunto de carnavaleros de Ronda. Más aún cuando su número uno, el alcalde Marín Lara, siempre presumió de prestar ayuda a los carnavaleros de Ronda, y de ayudarnos a levantar este carnaval nuestro... pues el resultado es precisamente el contrario. Y ahora Toti se esconde y echa las culpas a otro, como si él no tuviese autoridad suficiente como para decirle al tal Palma que la fecha se queda donde ha estado desde que existe el carnaval en Ronda, es decir, desde hace casi treinta años.
Ahora me acuerdo yo de muchas cosas, entre otras de todos aquellos que mordían en la yugular a la Asociación Cultural Carnavalesca, criticándoles por miles de cosas. Y es que yo tampoco estuve a tope de acuerdo con ellos, porque siempre consideré que maltrataban demasiado a las agrupaciones, pero nunca dejé de reconocer el mérito que tenían siendo los únicos que luchaban por el carnaval.
La casualidad ha querido que después de varios años sin agrupaciones casi, en los que el carnaval a punto estuvo de expirar, ahora que empezábamos a gozar de juventud y de buena salud, la Asociación se termina de cansar de críticas a matar que no planteaban más soluciones y decide dejar el carnaval en manos del ayuntamiento. Y en el ayuntamiento nos encontramos a esta panda de dictadores con bigote que para contentar al sector más radicalmente capillita, vuelve a ponerle el yugo a nuestra fiesta.
Antes luchábamos porque los carnavaleros éramos una raza en peligro de extinción, ahora luchamos para que no nos quiten los que siempre fue nuestro, pero al menos ahora, compañeros, somos muchos, y estamos unidos. La unión hace la fuerza, y yo sólo espero que ninguno se eche atrás, que le plantemos cara al señor Palma, porque esta fiesta es nuestra, no de él. Porque el carnaval lo hacemos los carnavaleros, no un concejal. Parece mentira que este individuo pertenezca al mismo partido político y a la misma concejalía que Ángel Harillo, aquel que con su trabajo desde la delegación puso el carnaval en lo más alto que ha estado. Amigo Palma, estoy seguro que allí donde esté el bueno de Harillo, estará profundamente decepcionado por tu inepta gestión.
Carnavaleros, vamos a seguir unidos. Vamos a plantar cara a las imposiciones del sector político. Porque hoy por hoy me siento más orgulloso que nunca de ser carnavalero rondeño.